lunes, 19 de abril de 2010

El chino

Hoy me pasó algo muy gracioso.

Iba a comprar unas cositas para el evento que estamos planificando para nuestra empresa. Buscaba cositas como un megáfono o pelotitas de ping-pong. Como no tenemos mucho dinero para gastar tenía que ser barato. Y dónde encuentras todo a buen precio? Correcto! En una tienda china! Es que las tiendas chinas tienen dos ventajas: estan abiertas 24 horas al día y tienen de todo. Si digo todo me refiero a una selección muy amplia que va de bombillas hasta papel higiénico... Bueno ahí entonces quería ir.

Para todos que no lo saben, mi calle es realmente una calle china. Parece que estamos en Madrid pero cuando subes la calle entras a little China Town. Peluquería, tiendas de comida, de aparatos electricos, restaurantes, cafés de internet todo apartenece a los chinos. Todo menos la policía...

Bueno, por eso no tenía que ir lejos para comprar mi megáfono. Entro en la tienda y ya estoy en el paraíso. Hay de todo! Buscando el megáfono encuentro básculas de cocina, al lado el secador de pelos, seguido del tostador. Jo, es una tentación total! Ya me veo saliendo con un tostador en una mano y el secador de pelos en la otra en vez de comprar lo que realmente estoy buscando...!!!

Al final resisto, cojo la caja del megáfono y busco el camino más rapido hacía la caja. Ahí ya algunos estan esperando. Así que me pongo en la fila y espero. Mientras espero escucho como un chico pregunta por el precio. El chino responde: "Esto cuesta cuatlo eulos". El chico se cree muy listo y pregunta: "y para mí?" y le mira con una cara de esperanza. El chino contesta con toda amabilidad: "Para tí es cinco!" y se ríe. Yo al lado escucho mi propia carcajada y me sorprende. Eso no es muy suizo!
Pero el chino explica: "Si el estado puede subir la IVA yo igual puedo subir el precio" y se ríe otra vez. Y nos reímos juntos, su sonrisa es contagiosa. El chico nos lanza una mirada furiosa y se va sin decir nada.

Todavía bromeando sobre el chico de repente me doy cuenta de que no llevo la cartera conmigo... que vergüenza! Bueno, no hay salida. Se lo digo y me dice: "Qué? No llevas cartera? Y como querías pagar?" Y se ríe otra vez.

Pues la moral de la historia: Si te ríes de otros también te tienes que reír de tí.

Estos chinos me encantan!

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